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Probablemente sea el postre italiano más famoso en el mundo y, sin embargo, no pertenece a la historia de los postres del país transalpino, ya que su invención data de pocas décadas atrás. Hoy se sirve en infinidad de restaurantes y cafeterías, aunque como siempre en la mayoría de estos establecimientos nos ofrecerán un postre que intenta parecerse al Tiramisú pero que en pocos sitios se consigue.

Partiremos de que probablemente la receta original no se respete en ningún sitio del mundo. Probablemente quedará reservada a la elaboración por parte de las mammas italianas y a algún reducto donde el valor de lo tradicional prime por encima del económico. La receta original llevaba únicamente 5 ingredientes, a saber: huevos, azúcar, bizcochos Savoiardi, café expresso y cacao en polvo. Muchos de los que hayáis elaborado en casa este postre intentando hacerlo de la forma original os habréis sorprendido al descubrir que el mascarpone no se encuentra entre los ingredientes necesarios, y es que la inmensa mayoría de las preparaciones actuales utilizan este tipo de queso fresco para la elaboración de esta receta. Podemos decir que la receta más fiel podría ser la que aúna los ingredientes tradicionales más el mascarpone. Lo que hay que intentar evitar es la inclusión de componentes adicionales como el chocolate, la nata o cualquier otro tipo de grasa similar que no hacen otra cosa que evitar que la persona que lo degusta nunca llegue a saber a qué sabe realmente el Tiramisú. Yo en mi casa lo hago con Mascarpone mediante una receta que, después de mucho buscar, era la que mas se aproxima a lo que debería ser este gran postre. Vamos pues con ella.

Ingredientes: 2 claras de huevo, 4 yemas, 150 gr de azúcar, 400 gr de mascarpone, bizcochos de soletilla, cacao en polvo amargo, 175ml de café expresso muy fuerte y Amaretto.

Lo primero que haremos es el café, de forma que se vaya enfriando antes de montar el postre. Comenzaremos luego montando en un bol las claras a punto de nieve.

Después, ponemos en otro bol las yemas junto con el azúcar y batiremos hasta que adquiera una consistencia cremosa y espumosa. Añadiremos el mascarpone y seguiremos batiendo poco a poco hasta que la mezcla quede homogénea y suntuosa.

En este punto se añadiran las claras montadas y se iran mezclando despacio y con cuidado para evitar que se bajen lo menos posible. Si no se dispone de un accesorio para mezclar claras montadas con las mismas barillas haciendo moviemientos de abajo a arriba de forma circular podemos obtener el mismo resultado.

Llegados a este punto sólo nos queda el montaje del Tiramisú. Comenzaremos poniendo una base de bizcochos que mojaremos un poco con el café al que habremos añadido un chorrito de Amaretto.

Verteremos encima la mitad de la crema de mascarpone haciendo una capa lisa sobre la que echaremos después cacao en polvo. El cacao tiene que ser cacao amargo y puro, nada de chocolate o similares. La forma más sencilla de echarlo de forma homogénea es con un colador fino. Pondremos encima del cacao otra capa de bizcochos, echaremos el resto de la crema de mascarpone y terminaremos de nuevo espolvoreando con cacao. Lo metemos al frigorífico y a esperar aproximadamente 3 horas.

 

El tiramisú de la foto va montado con cacao de postres no amargo, ya que no tenía cacao puro (aún así estaba buenísimo). Y ya está. No hay más. Como véis es un postre muy sencillo pero es una auténtica delicia. Probadlo y me contáis que tal.

Bon appetit!

ACTUALIZACIÓN: Acabo de hacer una base de bizcocho para sustituir a los bizcochos de soletilla. Es una base bastante neutra compuesta por huevo, azúcar y harina, sin ningún tipo de componente graso. Para un bizcocho de este tipo se suelen calcular 100gr de harina, 100gr de azúcar y entre 200 y 250gr de huevos. Para la elaboración de hoy he separado las claras y las yemas. Por un lado se mezclan las yemas con el azúcar y se baten enérgicamente hastas obtener una crema untuosa y blanquecina. Con un accesorio de barillas para la batidora sale mucho mejor que dándole al brazo. Por otro lado se montan las claras de huevo a punto de nieve. Se juntan las dos mezclas y se unifican lentamente, añadiendo al final la harina tamizada para evitar grumos. Después de mezclar todos los ingredientes se mete al horno precalentado a 180-190º sobre papel sulfurizado durante 12 minutos aproximadamente. Ya la tengo cortada así que mañana veremos si el esfuerzo merece la pena. 

ACTUALIZACIÓN 2: Acabo de probar el tiramisú para el que he utilizado la base de bizcocho que hice ayer y he de decir que el resultado no es el esperado. El bizcocho es algo más duro que el de soletilla que se puede comprar en el supermercado y el resultado global me gusta menos. Seguiremos probando con alguna modificación, aunque de momento lo seguiré haciendo como hasta ahora.