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Este es un plato fantástico donde los haya. ¿A quién no le gustan unas buenas croquetas? No conozco a nadie, la verdad. Pero ahí donde las véis, creo sinceramente que hacer unas buenas croquetas no es fácil. A mí personalmente me gustan las croquetas cremosas, no como algunas que te dan por ahí que parecen cemento armado. Es fácil hacer unas croquetas de éstas últimas pero creo que no aportan mucho, la verdad. Las mejores croquetas que he probado nunca las comí en el restaurante Echaurren. El dorado por fuera uniforme, todas iguales en su forma y por dentro super cremosas. La receta que suelo hacer yo en casa es la de estas croquetas aunque nunca he conseguido que me salgan igual. Aún así están de muerte. Lo más importante es no variar nunca las proporciones de harina, mantequilla y leche. Siempre he tenido que variar las proporciones que se mencionan en la receta original ya que la masa no me quedaba lo suficientemente espesa como para trabajarla bien después.

Ingredientes: 1 litro de leche, 115 gr de harina, 90 gr de mantequilla, 40 gr de jamon, 70 gr de pechuga de pollo, 1 huevo cocido, jugo de carne y sal.

Comenzaremos friendo a fuego moderado la pechuga de pollo. Le podemos echar un poquito de algún vino oloroso que le da un punto bastante rico. Cuando esté hecha la cortamos bien finita y reservamos. Ponemos a calentar en un cazo la leche y en una cazuela la mantequila y cuando se haya derretido añadimos el jamón bien picadito para que vaya soltando su jugo y su sabor. Después de 2-3 minutos añadimos el pollo y sofreimos todo junto un par de minutos más. Yo aquí le echo jugo de carne (una cucharadita) porque le potencia bastante el sabor. Le damos vueltas para que se mezcle bien y añadimos la harina poco a poco. La harina tiene que hacerse bien para que no deje ese sabor arenoso característico que tiene. Una vez que hayamos integrado toda la harina iremos echando la leche poco a poco y removiendo con unas varillas constantemente. Cuanto más tiempo estemos y mejor removamos más fina quedará la masa. La temperatura tiene que se un poco alta de forma que la mezcla hierva un poco mientras hacemos la bechamel. Aproximadamente habrá que estar de 15 a 20 minutos con ello, echando el huevo bien picadito al final. Lo último siempre es rectificar de sal. Echamos la masa en una fuente y dejamos enfriar 5 minutos antes de meter al frigorífico. Yo suelo poner papel film por encima para que no se seque por la superficie. Tendrá que estar en la nevera al menos 3 horas para que la mezcla se endurezca lo suficiente para que podamos trabajar con ella. Después sólo quedará formar las croquetas y pasarlas por pan rallado, huevo y de nuevo pan rallado. Las freímos en aceite bien caliente y listo.

La receta en sí no es complicada pero requiere atención. Hay factores que la pueden arruinar, como pasarse un poco de leche o quedarse corto de harina, que a la hora de freir el aceite no esté bien caliente y se acaben abriendo… Esto de las croquetas es un mundo y cada maestrillo tiene su librillo. Si tenéis cualquier truco me gustaría que lo comentáseis.

Ayer puse como acompañamiento unos pimientos de piquillo. Yo compro unos en el Eroski que después de probar todas las marcas que he podido que se venden en supermercados (me falta alguna marca que venden en alguna delicatessen) me parecen los mejores por sabor y textura. Yo los pongo de la siguiente forma: echo aceite en una sartén y añado 3 ajos machacados con piel y todo. Pongo los pimientos y les echo un poquito de sal y azúcar por los dos lados y los dejo que se hagan durante 30 minutos a fuego lento, lo justo para que el aceite fría levemente. Les doy la vuelta 2 o 3 veces y a la mesa. Están de unta pan y moja. Hacedlo y ya me comentaréis.

Bon apettit!