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A pesar de que mucho del tiempo que paso en Internet lo dedico a leer sobre cosas relacionadas con la gastronomía nunca había leído nada relacionado con este bizcocho “en cadena” que al parecer mucha gente conoce. Digo bizcocho “en cadena” porque de eso se trata: tú recibes una porción de masa madre que utilizas para hacer el bizcocho y a su vez pasas varias porciones de masa madre a otras personas para que sigan el mismo procedimiento. Yo me encontré un día al llegar a casa un tarrito de esta famosa masa madre con las instrucciones correspondientes y lógicamente me puse manos a la obra al día siguiente. Es una elaboración que requiere 10 días hasta que obtenemos el bizcocho y que despertaba bastante mi interés por la forma de realizarlo y los tiempos de reposo que hay por medio. Existen días en los que no se hace absolutamente nada (salvo mirar), días en los que se añaden ciertos ingredientes pero sin más, simplemente añadir sin mezclar, no se guarda en frigorífico, no se usan batidoras eléctricas, no se levantas claras de huevo, no se mezclan enérgicamente huevos con azúcar, no se tamiza la harina… Sólo por ver el resultado te ves abocado irremediablemente a poner en práctica la receta. En la siguiente imagen podéis ver las instrucciones de la misma que todo aquel que desee probar este bizcocho debe seguir:

Lo que más me ha llamado la atención es lo esponjoso que ha quedado sin necesidad de llevar a cabo alguno de los trucos que todos conocemos para levantar un bizcocho de este tipo (mezcla de azúcar y yemas de huevo hasta que adquiera una textura blanquecina y cremosa que significará que hemos introducido aire en la misma, levantar las claras de huevo por separado, tamizar la harina…). Es verdad que el último día, que es cuando prepararemos el bizcocho en el horno, se añade un sobre de levadura, pero no se le dá importancia a mezclarlo de forma homogénea con la harina, por ejemplo. Para que os hagáis una idea, el segundo jueves de la preparación (al que se llega después de haber añadido tres días antes leche azúcar y harina y haberlo mezclado con una cuchara de madera dos días antes) la masa resultante hasta el momento había subido de forma sosprendente hasta doblar su volúmen y estaba esponjosa a más no poder. Sigo sin comprender bien éste resultado. Tiene que ser algún tipo de reacción que se produce con el tiempo de reposo, pero tengo que investigar a fondo. Si alguien arroja alguna luz al respecto se lo agradezco.

Para hornear el bizcocho he decidido estrenar mi nueva cocotte. Debido a sus propiedades y a que reparte el calor de una forma extraordinariamente uniforme he creído que era la opción perfecta. Después de poner a precalentar el horno (a 185º) he introducido la cocotte para que fuera cogiendo temperatura y evitar un elevado contraste de la misma si lo metía directamente con la mezcla del bizcocho. La he sacado cuando el horno estaba aproximadamente a 110º y he untado un poco de mantequilla por toda la superficie interior para ayudar el posterior desmoldado. Se vierte la mezcla del bizcocho que habremos mezclado a conciencia con una cuchara de palo y lo metemos al horno durante aproximadamente 55 minutos (en la receta pone entre 40-45′ pero creo que no es realista. Por lo menos en mi caso cuando ha pasado ese tiempo todavía estaba sin hacer por alguna zona). ¿El resultado? Fantástico. No creía que podría salir tan bueno. Muy esponjoso y sutil de sabor. Recomendable al 100%. Me voy a asegurar de que alguna de las tres personas que van a recibir mi porción de masa madre me la devuelva después para volver a hacerlo.

Bon apettit!