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Las patatas fritas puede que sean uno de los aperitivos más consumidos en nuestro país. Se suelen comer a lo largo de todo el año, pero ahora en verano con las terracitas de los bares se sirven a modo de tapa en muchos sitios y parece que ven con más asiduidad. Entre las patatas fritas de bolsa hay multitud de variantes: lisas, onduladas, artesanas y si luego nos ponemos ya con los sabores no te quiero ni contar. A mí particularmente (y aunque como de cualquier tipo que me pongan por delante) las que más me gustan son las lisas y tradicionales de toda la vida. Por lo general, este tipo de patatas suelen pecar de dos defectos: muy aceitosas y saladas. Así que últimamente ando buscando marcas de patatas fritas de bolsa que tengan una calidad adecuada. En las dos últimas semanas he probado dos marcas que creo tienen una calidad muy buena: las Lays Gourmet y las Patatas fritas Sarriegui.

 
En el caso de las primeras, las Lays Gourmet, he de decir que me han impresionado positivamente. Son unas patatas fritas un poco más gruesas de lo normal, muy crujientes, con el punto de sal adecuado y casi nada grasientas. El aceite empleado es de girasol al 100%. Aquí entraríamos en el debate de si es mejor utilizar aceite de girasol, de oliva o una mezcla de ambos. En este caso en concreto el resultado con aceite de girasol es excelente, por lo que no me voy a plantear este aspecto.


En el caso de las patatas Sarriegui son unas patatas bastante sabrosas, con su punto justo de sal e igualmente crujientes pero he de decir que para mi gusto pecan de estar un poco más aceitosas que las Lays Gourmet (opinión confirmada también por mi mujer). En este caso el aceite utilizado es una mezcla de aceite de Oliva Virgen y aceite de girasol “alto oleico”. Puede ser que el empleo del aceite de oliva sea el causante de que sean un pelín aceitosas. Aun así creo que son unas patatas excelentes.

 
Os preguntaréis a qué viene este post hablando de patatas fritas de bolsa. Pues bien, la cuestión es que tan incansable que estoy estos dos últimos meses haciendo pruebas de cara a buscar mi tortilla de patata perfecta se me pasó por la cabeza el otro día hacer un experimento y hacer una tortilla de patata pero con patatas fritas de bolsa. Siempre digo que para poder hablar hay que probar, así que ayer me puse manos a la obra. Debido a las que Lays Gourmet me resultan menos aceitosas y son un poco más gruesas me decidí por esta marca para hacer el primer intento.
¿Cómo se hacen las patatas fritas de bolsa? Pues cortando en láminas muy finas las patatas y friéndolas a lastas temperaturas en aceite. Este proceso genera un color dorado en las patatas debido a las reacciones de pardeamiento que se producen. Además se genera una capa crujiente debido al proceso de deshidratación que sufren las patatas por las altas temperaturas de la fritura. Debido a esto lo primero que tenía claro es que debía dejar las patatas reposando en el huevo batido durante un tiempo para que se rehidratasen parcialmente. Los ingredientes que utilicé fueron los siguientes: una bolsa de patatas Lays Gourmet casi entera (aproximadamente 170gr) y 7 huevos de gallinas camperas de tamaño L (entre 53 y 63gr) y 2 cucharadas de aceite. Lo que hice fue batir 5 huevos en un bol y echar en ellos las patatas rompiéndolas un poco con las manos. Se remueve bien el conjunto para que se empapen bien del huevo y se deja reposar un tiempo.

En mi caso fue de alrededor de 15-20 minutos, posiblemente demasiado a tenor del resultado obtenido. Pasado el tiempo de reposo batí los otros 2 huevos en un plato y los añadí al bol. Puse a calentar en una sartén 2 cucharadas de aceite. Una vez que estuvo caliente volqué la mezcla y seguí el mismo procedimiento que para cualquier otra tortilla de patata.
El resultado fue el que podéis ver a continuación.

Lo primero que he de decir es que creo que debería haber usado un huevo menos. Me salió una tortilla con demasiado huevo y creo que con haber añadido al final únicamente uno hubiera mejorado el resultado.

Por otro lado creo que dejé la patata reposar demasiado tiempo con el huevo. Las patatas quedaron demasiado blandas. Con 5 minutos creo que debería ser suficiente para que mantengan un punto crujiente agradable. Como primera prueba he de decir que probablemente me comería antes esta tortilla que preparé ayer que muchas de las que venden preparadas en las tiendas y que limando esos dos puntos que he mencionado puede llegar a ser un recurso bastante válido en caso de que no tengamos tiempo y queramos comernos una “tortilla de patata”.
¿Habéis probado alguna vez a hacer una tortilla con patatas de bolsa?

ACTUALIZACION: Después del comentario de srañora sobre la tortilla de patatas chips de Ferrán Adriá he estado buscando y he encontrado este vídeo de Jose Andrés donde explica esta receta.