Etiquetas

, ,

Generalmente solemos tener una vida un poco ajetreada: trabajo, hijos, hobbies varios… y a veces nos ocurre que lo que menos apetece es meterse media tarde entre fogones. Soy el primero que defiende a capa y espada que hay que cocinar, que para qué comprar “comida” (mejor decir preparados) precocinada si hacerla tú mismo en casa es más sano, divertido y por supuesto con mucha mejor calidad. Pero también hay que reconocer que todos de vez en cuando necesitamos un día de respiro. Puede ser que no te apetezca lo más mínimo cocinar o puede ser que hayas estado en la calle disfrutando con tus hijos y hayas preferido pasar más tiempo con ellos jugando y llegar un poco más tarde a casa. Para estas ocasiones la receta que os voy a dar hoy viene de perlas.

Hoy vamos a hacer una Quiche Lorraine. Una quiche es una tarta salada con una base de masa quebrada que podemos rellenar a nuestro antojo siempre siguiendo unas pautas. La base del relleno siempre serán huevos y crema de leche (o nata fresca). El resto depende de nuestra imaginación. La quiche lorraine es la receta original de este tipo de preparaciones. Únicamente debería llevar huevos y crema de leche, aunque desde hace tiempo se ha incluido la panceta (tanto fresca como ahumada) como ingrediente base admitido en la misma. Es una receta muy sencilla de hacer pero a la vez muy rica (por lo menos para mí, que ya sabemos que para gustos los colores). Y lo vamos a hacer todavía más fácil y rápido utilizando una masa quebrada de supermercado. En concreto la que venden en el Lidl, que junto con la masa de hojaldre de la misma marca me parecen estupendas.

Ingredientes necesarios: 1 base de masa quebrada, 150 gr de panceta ahumada, 250ml de nata fresca, 4 huevos medianos, sal, pimienta negra y nuez moscada. De forma opcional podemos añadir algún tipo de queso, como gruyère o emmental.

Ponemos a precalentar el horno a 190°. Comenzaremos poniendo la masa quebrada sobre nuestro molde. La extendemos bien por la base y presionamos por dentro de las paredes del molde para que quede exactamente de la forma del mismo. Recortamos todo el borde sobrante. Pinchamos un poco la base con un tenedor para que al hornearla no suba. Ponemos encima de la masa quebrada papel de horno y vertemos en nuestro caso garbanzos sobre él de forma que cubran toda la base. Esto simplemente es para hacer un poco de peso y garantizar que la masa no sube nada al hornearla. Le tendremos en el horno entre 15 y 20 minutos.

Mientras vamos haciendo el relleno. Cortamos la panceta ahumada en tacos pequeños y los ponemos en una sartén a fuego medio con un poco de aceite y mantequilla. Mientras se va haciendo la panceta batimos los huevos en un bol con un poco de sal y pimienta negra. Cuando la panceta esté lista (no hace falta chamuscarla) bajamos un poco el fuego y añadimos la nata. A mí me gusta cocinarlo un poco todo junto porque creo que coge más sabor. Lo tenemos en el fuego durante 3 o 4 minutos y añadimos entonces una pizca de nuez moscada. En mi caso he echado también un poco de queso emmental rallado. Lo damos unas vueltas hasta que se funda completamente el queso y apartamos la sartén del fuego dejando enfriar un par de minutos. Pasado este tiempo vertemos el contenido en el bol donde tenemos los huevos y mezclamos bien todos los ingredientes. A continuación echamos el contenido del bol sobre la masa quebrada y lo metemos en el horno durante 19 o 20 minutos aproximadamente. Alguna receta por ahí menciona tiempos de 25 o 30 minutos a 200°. Sinceramente creo que es excesivo y que con estos tiempos se nos secará completamente. La idea de la quiche es que quede cremosa, sin llegar a estar líquida. Yo probaría a partir del minuto 18 a meter un palillo y la punta de un cuchillo y si veis que sale prácticamente limpio ya estaría lista. Acompañada de un poco de ensalada es una cena perfecta. Espero que os guste.

Bon apettit!