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Estamos a mediados de Septiembre y se nos acaba la temporada de uno de los pescados más apreciados por el norte: el bonito. He de reconocer que este año no hemos adquirido mucho bonito en casa pero no podía dejar pasar la oportunidad de poner alguna receta ralacionada con este producto. El otro día fuimos a comprar un poco de pescado y tenían unas rodajas de bonito con una pinta bastante buena, así que nos llevamos dos. Probablemente sean dos las preparaciones más conocidas que se hacen con bonito. Una es el marmitako, un guiso marinero por excelencia y que está de muerte: mezclas patatas y bonito cun un sofrito de verduras y tienes un plato de diez. La otra preparación es la que os voy a mostrar hoy: un bonito con tomate. Yo le he añadido además unos pimientos rojos que para este tipo de platos me encantan.

El plato es muy sencillo en su preparación, aunque realmente nos llevará aproximadamente un poco más de una hora prepararlo. Sólo hay que prestar atención a la elaboración del propio bonito. Éste es un pescado cuyo tiempo de cocción es mínimo. Si nos pasamos unos segundos se nos secará y el plato perderá bastante. Luego explicaré cuál es a mi modo de ver la mejor forma de hacerlo.

Los ingredientes que vamos a necesitar son los siguientes: 2 rodajas de bonito, 1 cebolla, 2 pimientos verdes, 2 pimientos rojos morrones, 600 gr de tomates pera maduros, aceite, sal, pimienta y azúcar.

Los pimientos rojos es mejor que sean carnosos y que se vean lisos y brillantes. Nada de arrugas en la piel. Comenzaremos la elaboración del plato asándolos en el horno. Para ello los ponemos en una fuente de horno, echamos un poco de sal y un chorrito de aceite por encima y los metemos en el horno que tendremos precalentado a 190-200º. Aproximadamente tardarán en hacerse entre 25 y 35 minutos, dependiendo del tamaño y de los gruesos que sean. Para hacernos una idea, estarán hechos cuando veamos que en la piel comienzan a formarse “burbujas”, como dando la impresión de que se hincha. En ese momentosacamos la fuente del horno, ponemos los pimientos en un plato y los tapamos por ejemplo con papel albal hasta que se enfríen. Ésto hará que luego sea mucho más fácil pelarlos.

Los tomates pera, si están maduros, son excelente como base para una salsa de tomate. En el caso de los que adquirí el otro día estaban todavía a falta de un punto de maduración mayor (en cuanto los tocas lo notas) pero aún así me decidí a comprarlos. Si no tenéis o no queréis hacerlo de esta forma podéis emplear un buen tomate entero enlatado o algún tomate triturado que sea de vuestra confianza. Tenéis que cocinar para vosotros y a vuestro gusto. En la cocina no hay imposiciones de ningún tipo.

El bonito generalmente lo encontraremos en rodajas de un grosor variable entre 1 y 3 cm. Únicamente tendremos que quitar la piel y las espinas y sacar los cuatro cuartos que forman cada rodaja y lo tendremos listo para cocinar.

Pelamos y cortaremos la cebolla y los pimiento verdes en trocitos pequeños (tampoco hace falta que sean demasiado pequeños ya que luego la salsa va triturada) y los echamos en una cazuela que habremos puesto al fuego con  un poco de aceite. Añadimos un poco de sal para que la verdura sude un poco y dejamos pochar durante 20-25 minutos. Mientras podemos ir pelando los pimientos rojos y cortándolos en tiras con la mano. Lavamos después los tomates y los cortamos en trocitos. Cuando la cebolla y el pimiento estén pochados añadimos el tomate y echamos un poco de sal y azúcar (para corregir la acidez). Dejaremos cocinar todo junto durante aproximadamente otro 25 minutos. Un punto bueno para esta receta sería añadir un par de guindillas cayenas justo antes de añadir el tomate, sofriéndolas un poco primero. Yo no lo he hecho porque mi hijo pequeño también iba a comer y si le echo picante la liamos.

Unz vea que la salsa de tomate esté a nuestro gusto sólo nos queda triturarla (o pasarla por un pasapurés, lo que más os guste). Si lo váis a triturar sería conveniente pasarlo después por un chino, para que no queden trocitos de la piel en la salsa que no son agradables al paladar. Volvéis a echar la salsa triturada en la cazuela y dejáis a fuego medio unos 5 minutos. Como podéis ver todavía no hemos hecho caso al bonito. Justo cuando vayáis a apagar el fuego de la cazuela ponéis una sartén con un poco de aceite a calentar a fuego fuerte y sapimentáis los trozos de bonito por ambos lados. Apagáis en este momento el fuego de la cazuela y cuando la sartén adquiera una temperatura elevada echáis los trozos de bonito. Tenedlos 20 segundos como mucho por cada cara, no más (hay que tener en cuenta que por inercia térmica se sguirá cocinando un poco más fuera del fuego), y pasadlos directamente a la cazuela con la salsa. Haced esto con todos los trozos de bonito y tenedlos en la cazuela un minuto por cada lado. Por último echad los pimientor rojos por encima. Los comensales deberán estar esperando en la mesa con la barra de pan desenfundada. ¡A gozar!

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