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Me encanta el yogur griego. La consistencia que tiene y ese punto de cremosidad no tiene nada que ver con el resto de yogures que hay en el mercado. No he tenido la suerte de estar en Grecia y por lo tanto no puedo afirmar que lo que aquí se vende como yogur griego se parezca a lo que se come allí. Sí que he indagado un poco por Internet en páginas de productos griegos y efectivamente el yogur griego como ellos lo conocen es un yogur hecho típicamente con leche de cabra y en menor medida con leche de vaca. La diferencia con un yogur normal es su contenido en grasas, que puede estar alrededor del 10-11% mientras que en el resto de yogures anda sobre el 3.5%. Otra de sus características es su cremosidad. Si tomamos como base estas informaciones podríamos pensar que los yogures griegos que encontramos en las tiendas españolas podrían parecerse a lo que deben ser. Por supuesto, como en todo, existen calidades. Hoy voy a hablaros del yogur griego ERIDANOUS que podéis encontrar en los supermercados Lidl. Supe de él por medio de Juan Echanove y su blog. Había estado muchas veces en el Lidl pero nunca había reparado en este producto. Hasta la fecha había probado el yogur griego de Danone y algunas marcas blancas deberían tirar antes que comercializar los preparados que venden como yogur griego. Después de haberlo probado puedo aseguraros que no vais a encontrar otro que os guste más por varias razones:

  • Tiene un sabor muy suave y sutil. No tiene apenas acidez.
  • Su textura es super cremosa y además apenas empalaga.
  • El precio del envase de 1Kg que veis en la foto de arriba es de 2.19 euros. 4 yogures griegos de Danone (125ml cada uno) cuestan lo mismo. Juzgad vosotros mismos.
  • Además, si es un tema que te preocupa, tiene un índice bastante bajo de hidratos de carbono (3,2g/100g en comparación por ejemplo de los 6,5g/100g que tiene el de Danone).

El yogur griego Eridanous es natural, es decir, no es azucarado. De esta forma puedes comértelo así, sin añadidos, que no está mal, o bien acompañarlo con la cantidad que desees de azúcar. Es más, podrías acompañarlo, por ejemplo, con frutas o con una mermelada de calidad. Esto último es lo que he hecho yo ya que había preparado mermelada casera de frambuesas el fin de semana.

El aspecto es bueno pero todavía más bueno es el sabor. Mermeladas hay muchas en las tiendas y supermercados, pero que sean de calidad pocas. La mejor que he probado hasta ahora entre las mermeladas comerciales es la de la marca inglesa Crabtree & Evelyn.

La descubrí hace 4 años (si mal no recuerdo) cuando me regalaron para navidad dos tarros de diferentes sabores. Uno de ellos era de grosellas negras con coñac que lamentablemente dejaron de fabricar a la vuelta de unos meses. Lástima, porque de verdad que no había probado mermelada tan rica en mi vida. Por suerte siguen haciendo de otros sabores y de momento la tienda que los vende no tiene intención de dejar de hacerlo.

Volviendo a mi mermelada de frambuesas, he de decir que ha salido bastante buena. Mejor que muchas que puedas comprar en las tiendas de marcas típicas que se os pueden venir ahora mismo a la cabeza. Muchos pensaréis: “mermelada de frambuesas… pero si no es temporada!“. Me habéis pillado. Efectivamente no tenía frambuesas naturales. Sin embargo, por varias recomendaciones que he estado leyendo estos días, compré de nuevo en el Lidl frambuesas congeladas que tienen a un precio aproximado (no lo recuerdo exactamente) de 2.5 Euros el 1/2Kg. A algunos les costará creer que puedan estar decentemente buenas, pero los procesos de ultracongelación de hoy en día hacen milagros.

El proceso que seguí para hacer la mermelada no puede ser más sencillo:

1.   Ponemos las frambuesas en un bol o cazuela y añadimos la cantidad de azúcar que nos guste. En mi caso he utilizado casi 1Kg de azúcar para 1Kg de frambuesas.

2.   Removemos bien y dejamos macerar unas horas de forma que las frambuesas suelten el jugo. Yo lo he tenido toda la noche en el frigorífico.

3.   Pasadas 5-6 horas (o al día siguiente en mi caso) ponemos a calentar en una cazuela la mezcla de mermelada y azúcar.

4.   Dejaremos que alcance el punto de ebullición. Añadimos el zumo de un limón y bajamos el fuego de forma que se mantenga un leve hervor. Lo tendremos así durante 35-45 minutos.

5.   Ya tenemos lista nuestra mermelada.

Existen procedimientos más complejos para elaborar la mermelada y podemos utilizar algunos aromáticos para darles un toque distinto (licores, por ejemplo). Sin embargo, simplemente haciéndolo de esta forma conseguimos en muy poco tiempo una mermelada casera que tiene mejor calidad que muchas de las que puedas comprar en una tienda. Merece la pena, ¿no creéis?.

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