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Hacer pan casero es una gozada y amasar la masa con tus propias manos ayuda a relajarte, por lo menos a mí. Con las masas poco hidratadas (menos de un 60%) el proceso de amasado es ligeramente sencillo pero con las masas muy hidratadas (del 70% o más) puede convertirse en una operación frustrante, sobre todo las primeras veces. Esa sensación de que la masa se te pegue por todos los lados y que pasados los minutos le cuesta ponerse manejable puede hacernos caer en la tentación de echar más y más harina para paliar este efecto y al final lo único que conseguimos así es cargarnos la masa. Para los que os iniciéis en el mundo del pan (como yo) os dejo un vídeo que recordé ayer que había visto hace un tiempo y que es muy explicativo y gráfico de una de las formas que hay para amasar el pan y que funciona muy bien con masas hidratadas.

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